¡Mamá, quiero ser YouTuber!

“Yo de mayor quiero ser bombero, policía, astronauta etc”: Hace apenas unos años los niños seguían teniendo las mismas aspiraciones de siempre. Pero si ahora preguntamos a cualquier adolescente de entre 13 y 16 años su respuesta es muy diferente: “¡Mamá, quiero ser YouTuber!”.

Estamos en el momento del vídeo online cuya plataforma más importante es YouTube y esto, obviamente, tiene una repercusión tanto mediática como social. Por un lado tenemos a estos YouTubers que se han convertido en generadores de contenido a espuertas, en modelos a seguir y en verdaderos héroes para los adolescentes; y frente a ellos, tenemos el otro lado, sus seguidores. Hasta hace bien poco, estos seguidores se limitaban exclusivamente a consumir los vídeos de sus YouTubers preferidos y participar de forma indirecta en sus contenidos, pero ahora muchos de ellos se han empezado a plantear la misma pregunta “¿Y por qué yo no puedo hacer lo mismo, por qué yo no puedo ser YouTuber?”.

Muchos pensamos que para subir vídeos a Internet sólo es necesario una cámara, un editor y algo medianamente digno que decir y está claro que con eso podemos tirar millas, pero para triunfar en este mundo se necesita mucho más. Sin embargo la gente dista mucho de este pensamiento, cree que el éxito de estas personas llega de la noche a la mañana y se consigue sin esfuerzo en un abrir y cerrar de ojos. Muy pocos son conscientes del trabajo y la dedicación que hay detrás de estos influencers, por ello no es de extrañar que todo el mundo quiera dedicarse a YouTube: “subir vídeos chorra y gozar de las mieles de la dulce victoria, está claro, ¿no?”. Y es detrás de este pensamiento donde radica el problema: si ahora mismo la máxima aspiración de la juventud es llegar a ser un YouTuber de éxito, ¿por qué seguir perdiendo el tiempo en carreras absurdas que no llevan a nada si lo que triunfan son los gameplays?

Aquí está el kit de la cuestión, por un lado no se puede reducir el trabajo de los YouTubers meramente al hecho de grabarse mientras juegan a videojuegos en el sofá de su casa, ni tampoco creer que uno puede vivir de esto sin un trabajo constante y esfuerzo previo. Pero por otro lado, y lo más importante, no podemos establecer nuestras bases de futuro en algo que podría ser efímero. Quién sabe de qué forma evolucionará este mundo o cuántas plataformas alternativas aparecerán nuevas que dispersen el boom actual del fenómeno YouTuber.

Por lo tanto y una vez más debemos ser racionales y no establecer nuestras metas en la moda del momento, porque como bien sabemos, las modas siempre pasan y al final ¿qué nos queda?

Carmen Hernán Mateos

Share Button

Si continuas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar