Bailando al ritmo de las marcas

Unos cuantos cierran los ojos y se mueven a ritmo constante, otros buscan contacto visual a través de unas gafas de sol. Estamos en una azotea de Amsterdam asistiendo a una Dekmantel, electrónica de calidad, y aquí sacar el móvil para llevarte un video a casa no tiene sentido. Todo está siendo grabado en alta calidad y será subido a Youtube. Hablamos del fenómeno Boiler Room: una página de Youtube, que entre otras, nos ha convertido en voyeurs de las mejores sesiones de música electrónica del mundo.

Todo empezó entre amigos, como las mejores historias. “Oye esto de reunirnos a pinchar entre colegas está genial ¿Y si lo grabamos?” Así me lo imagino. Vidas cotidianas que para el resto del mundo no lo son. Y así un grupo de colegas que se reunían para pinchar y escuchar buena música han conseguido expandir su concepto de vida al resto del mundo. Ahora su marca Boiler Room organiza fiestas privadas por todo el planeta y cuenta con la presencia de los mejores DJ internacionales.

El resultado son millones de visitas y cuando hay muchos ojos sobre algo, las marcas se frotan las manos. No es para menos puesto que asociar tu marca a un concepto que es “underground”, cultural y divertido, al mismo tiempo, es todo un filón. No nos engañemos, en estas sesiones podemos ver de todo: gente disfrutando de la música, gente que no sabe ni donde está, gente intentando mantener la mandíbula dentro de su boca y gente que se queda mirando fijamente a la cámara como si quisiera mandar un mensaje telepático. Es una sensación adictiva eso de observar desde tu casa a gente de fiesta. Una parte de ti se muere de celos y otra se plantea si igual es mejor ser un mero espectador y ahorrarte la resaca. En esas fiestas pasan movidas, en serio, hay que estar atento.

Esto que empezó de forma tan natural ahora es una plataforma altamente cotizada para las marcas. Actualmente si buceamos un poco por sus más de 1.000 videos podemos encontrar la presencia de Ray-Ban, Audi, Adidas, Vans, Ballantines o Nike.

Todo un acierto. Las marcas deben mostrarnos en qué se gastan su dinero para seducirnos y si se les ve mucho las intenciones, véase la publicidad en Spotify, nos espantan. En cambio si Nike se gasta la pasta en brindarnos la posibilidad de ver a la artista Danesa MØ en directo y encima la visten tan guay no nos queda otra que aplaudirles. Así está el patio, dennos cultura divertida y seremos vuestros.

Pablo Pérez Manrique

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¡Mamá, quiero ser YouTuber!

“Yo de mayor quiero ser bombero, policía, astronauta etc”: Hace apenas unos años los niños seguían teniendo las mismas aspiraciones de siempre. Pero si ahora preguntamos a cualquier adolescente de entre 13 y 16 años su respuesta es muy diferente: “¡Mamá, quiero ser YouTuber!”.

Estamos en el momento del vídeo online cuya plataforma más importante es YouTube y esto, obviamente, tiene una repercusión tanto mediática como social. Por un lado tenemos a estos YouTubers que se han convertido en generadores de contenido a espuertas, en modelos a seguir y en verdaderos héroes para los adolescentes; y frente a ellos, tenemos el otro lado, sus seguidores. Hasta hace bien poco, estos seguidores se limitaban exclusivamente a consumir los vídeos de sus YouTubers preferidos y participar de forma indirecta en sus contenidos, pero ahora muchos de ellos se han empezado a plantear la misma pregunta “¿Y por qué yo no puedo hacer lo mismo, por qué yo no puedo ser YouTuber?”.

Muchos pensamos que para subir vídeos a Internet sólo es necesario una cámara, un editor y algo medianamente digno que decir y está claro que con eso podemos tirar millas, pero para triunfar en este mundo se necesita mucho más. Sin embargo la gente dista mucho de este pensamiento, cree que el éxito de estas personas llega de la noche a la mañana y se consigue sin esfuerzo en un abrir y cerrar de ojos. Muy pocos son conscientes del trabajo y la dedicación que hay detrás de estos influencers, por ello no es de extrañar que todo el mundo quiera dedicarse a YouTube: “subir vídeos chorra y gozar de las mieles de la dulce victoria, está claro, ¿no?”. Y es detrás de este pensamiento donde radica el problema: si ahora mismo la máxima aspiración de la juventud es llegar a ser un YouTuber de éxito, ¿por qué seguir perdiendo el tiempo en carreras absurdas que no llevan a nada si lo que triunfan son los gameplays?

Aquí está el kit de la cuestión, por un lado no se puede reducir el trabajo de los YouTubers meramente al hecho de grabarse mientras juegan a videojuegos en el sofá de su casa, ni tampoco creer que uno puede vivir de esto sin un trabajo constante y esfuerzo previo. Pero por otro lado, y lo más importante, no podemos establecer nuestras bases de futuro en algo que podría ser efímero. Quién sabe de qué forma evolucionará este mundo o cuántas plataformas alternativas aparecerán nuevas que dispersen el boom actual del fenómeno YouTuber.

Por lo tanto y una vez más debemos ser racionales y no establecer nuestras metas en la moda del momento, porque como bien sabemos, las modas siempre pasan y al final ¿qué nos queda?

Carmen Hernán Mateos

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¿Influencias o feedback?

No hay duda de que el contenido del cine y las series han cambiado.  Y al igual los productos audiovisuales  han evolucionado desde dentro también ha cambiado su consumo.

Hoy día coexisten los formatos clásicos con su propio universo diegético cerrado y autoconclusivo  con otros en los que  la  intertextualidad es  algo inherente al propio contenido. Citas directas, alusiones, guiños y dobles lecturas dan como resultado  guiones en los que la incorporación de referentes anteriores suman un valor añadido inseparable e  incluso pueden acabar teniendo mayor repercusión que el referente original.

El cine y la televisión  influyen en la sociedad, un ente vivo que consume y reacciona, es adictivo y responde  generando nuevas sinergias entre los contenidos y el lenguaje de nuevos productos audiovisuales en un proceso de retroalimentación constante.

El encumbramiento de películas y series clásicas reconvertidos en productos de culto a posteriori  al ser incorporados a otros contemporáneos es una constante hoy día; series como The Big Bang Theory,  apoyan directamente sus tramas argumentales en guiños a otros iconos mediáticos, como los superhéroes de Marvel o personajes de la saga Star Trek.

Impera una corriente de revaloración de lo antiguo recuperado como tendencia y reconvertido en vintage como una cualidad a destacar, lo ultimísimo es  lo más clásico reinventado. Y se producen paradojas como cuando el consumidor del nuevo producto audiovisual desconoce el referente original, y aun así es ensalzado para mayor gloria de éste dentro de unas tendencias de moda o postureo.

Un claro ejemplo de incorporación  de referentes que enriquecen las historias serían los homenajes al cine clásico en las películas de la Factoría Pixar o en la serie de animación  Los Simpson, que añaden un valor simbólico impagable a una  lectura estrictamente literalista para los espectadores con mayor bagaje cultural.

El caso extremo serían aquellos en los que, sin el conocimiento del referente externo, se desmonta el gag, acotando un público con un nivel cultural determinado  y por debajo del cual  no pueden ser consumidores activos, como por ejemplo The Office con Star Wars  o  This is forty  con Lost y Mad Men.

Bertie Bott´s Every Flavor Beans a partir de Harry Potter

No se puede olvidar tampoco el feedback entre mundo audiovisual publicitario y la sociedad como consumidora activa, que da lugar a spots inspirados en películas, tendencia que culminaría con el Product Placement inverso,  marcas comercializadas en el mundo real a partir de la creación de marcas ficticias en los universos de ficción, como  la Cerveza Duff de los Simpson,  la cadena de Restaurantes Bubba Gump Shrimp&Co inspirados en Forrest Gump o los Caramelos Bertie Bott´s Every Flavor Beans a partir del universo de Harry Potter.

Alia Serrano

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El humor sin red está en la red

Vivimos en un momento en el que, tanto las cadenas como las productoras, arriesgan poco en formatos que se salgan del guion establecido. Hay miedo al fracaso, a la crítica y sobre todo, miedo al audímetro.

Y por “culpa” de esos miedos, Internet ha cogido el testigo de la televisión tradicional y se ha convertido en una plataforma donde se da rienda suelta a la creatividad más valiente. En el humor, no arriesgar te lleva a ver cosas que ya has visto antes. Internet ha servido para que los cómicos que tienen un humor minoritario encuentren su público.

Lo rompedor en el humor es algo generacional, por ejemplo,  Tip y Coll a mediados de los años 60 revolucionaban la televisión con unos chistes que rozaban lo absurdo y un tono cercano al surrealismo. Faemino y Cansado, hacían lo propio en los 90. Programas como El Semáforo (TVE1 1995-1997), fueron cantera de personajes con un peculiar humor. Pero son La Hora Chanante (Paramount Comedy 1999-2006) y Muchachada Nui (La 2, 2007-2010), los programas que, en mi opinión, podemos considerar antecedentes de los Youtubers cómicos.

Los Youtubers tienen una forma distinta de construcción del humor. No sólo se valen de su creatividad y su gracia, también se valen de la realización y la edición. Estos “cómicos nativos digitales”, tienen una cultura audiovisual más rica y arriesgada.

Hacer humor para “nadie”, tiene un punto excéntrico, porque no hay público, no hay aplausos, no hay risas, sólo “likes”. Los Youtubers no son cómicos de profesión, son los graciosos de la pandilla, sólo que ahora la pandilla la forman miles de personas. Quizás su éxito radique en que son más cercanos, más transgresores, no hacen monólogos, ni sketches, son personas carismáticas que crean moda.

Esta revolución ha ido unida al boom de Youtube, a la venta de cámaras digitales y de programas de edición a nivel usuario. Si antes grababas un corto y no podías hacer nada para darlo a conocer, ahora gracias a Youtube, la distribución ya no es un problema.

Youtubers como Wismichu (3.987.132 suscriptores), Míster Jägger (742.946 suscriptores) o Andrea Compton (229.026 suscriptores) son los nuevos genios del humor. Asumen riesgos, son transgresores y eso al público le gusta. Un público que busca lo que quiere, y que más que un simple espectador, se convierte en un fan. La tontería extrema está de moda.

Isa Palacios

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Audiencia en directo: convertirse en un esclavo del share

Cuando una televisión se plantea un contenido o formato está constantemente pendiente de las audiencias ya que de las audiencias vive la televisión. Con una buena audiencia y buena cuota comercial puedes conseguir más publicidad y por tanto ganar más. No todas las televisiones pueden permitirse tener el recuento de audiencias que lleva a cabo Kantar media (empresa puntera en medición de audiencias en España).

Existen actualmente 4.625 hogares con audímetros en toda España. Esos hogares representan una muestra de 11.242 individuos que representan a su vez los 44.519.356 individuos que vivimos en España con tan solo un fallo mínimo del 0,94%.

Los menores de 4 años no marcan audiencia. Cada panelista vendría a representar a unos 3.960 individuos. El primer lunes de enero hay cambio de referenciales de audímetros de aquellos que no parecen fiables. Un panelista solo puede estar un máximo de 7 años con el audímetro, ya que puede que deje de ser neutral a medida que avanzan los años. La clase social es muy importante a la hora de repartir los audímetros ya que influye mucho para sacar el target publicitario.

Para obtener los diferentes perfiles de personas a las que se les va a poner un audímetro se hace un estudio demográfico atendiendo a los censos de los votos de las elecciones (datos públicos).

Kantar media utiliza estos censos y paga por más información al gobierno para completar el perfil de los españoles y así saber en qué lugar es más adecuado colocar un audímetro para tener cubiertas todas las clases sociales y edades.

El recuento de audiencia se lleva a cabo de 2:30 a 2:30 del día siguiente. El final de cada día deja de contar a las 2:30 de la mañana, momento en el que se recogen los GRP´S, se llevan los datos a la oficina y se comienza el recuento mediante el llamado Audio Matching

El Audio Matching no obstante tiene sus defectos y el futuro seguramente será la etiqueta de cada canal con sonidos inaudibles para que se sepa el canal que consume cada panelista.

Finalmente se sacan los datos de Rating, target comercial y share que hacen vivir a una cadena de televisión y al contenido que esta ofrece. Los anunciantes se interesan y se anuncian en función de los datos obtenidos.
Portales como FormulaTV o VerTele posibilitan al espectador poder ver las audiencias y comparar los distintos programas.

¿Qué ocurriría si en España tuviéramos audiencia en directo?

A diferencia de EEUU donde prima mucho más el target comercial que el propio share, en España el share es la voz cantante de las decisiones: “El yugo del duopolio se deja sentir en el reparto de la audiencia. Los dos principales operadores se comportan como vasos comunicantes: si uno pierde telespectadores los recoge el otro.El Pais.

Si en algún futuro nos decantásemos por instalar audiencia en directo (tipo de medición que te va diciendo al instante el número de personas que están viendo tu programa) nos acabaríamos convirtiendo en auténticos esclavos del share. Gran parte de Sudamérica ya tiene en funcionamiento el sistema de audiencia en directo.

En España actualmente se sabe al día siguiente como fueron los programas que una cadena puso en diferentes horarios el día anterior. Las cadenas al ver los datos del día anterior tienen que diseñar una estrategia para ganar a la competencia en futuras semanas y obtener de esta manera mejores datos. Actualmente ya somos esclavos del share, pero las televisiones aún tienen que planificar y programar estratégicamente.

Si tuviéramos audiencia en directo podríamos saber con todo lujo de detalles en que momento de un programa sube el share y esto proporcionaría a las televisiones un arma letal.

Voy a poner un ejemplo muy sencillo: Imaginemos que yo soy una televisión y tengo un programa. Una noche llevo a un personaje que aparentemente solo va a salir 5 minutos en un contenido de una hora. Si tuviéramos audiencia en directo y observásemos una subida de la curva considerable en la entrada de este personaje, seguramente se cambiaría el guión de lo planificado y se le mantendría más tiempo para obtener más share y de esta forma vender al anunciante los increíbles datos que da el programa.

Este problema no se daría en formatos cerrados o producción ajena, sin embargo en directos supondría una revolución y daría un arma sin precedentes a estos programas para ganar a la competencia. Ir viendo en tiempo real cuando se engancha la gente hace posible variar contenidos y cambiar las reglas del juego.

Arturo Perpiñán

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¿Quiero ser como él o quiero ser como yo quiera?

¿Quién coño soy? A veces me comporto de una forma y a veces de otra, pero siempre hay una vocecilla que me dice como, supuestamente, he de sentirme al respecto. Como si en el interior de mi mente hubiera un manual con las directrices perfectas para una vida plena. Una vida que bajo mi subjetiva percepción es el modelo que les funciona a esos referentes que tanta felicidad desprenden, pero que en realidad parecen ocultar algo. Desconfío de quien falsea la realidad preocupándose por una foto como si fuera un examen de vital importancia.

No queremos compararnos con nadie, no queremos la vida de nadie, pero no podemos evitarlo.

La autoestima, en términos generales, brilla por su ausencia y el resultado son las 500 fotos que tienes cada día en tu muro de gente pareciendo guapa y divertida. Digo que la autoestima es un rollo porque ahora tener autoestima es casi imposible. Más bien habría que hablar de estima porque construir una visión propia y personal sin compararnos con esas cantidades ingentes de versiones de nosotros mismos hiper-mejoradas es imposible. Todos tendemos a compararnos y últimamente siempre vamos a salir perdiendo. No perdiendo en el sentido de “él es mejor que yo” sino en el sentido de “oh que bien le quedan esas sesiones de gimnasio a ese actor, si yo aumentara la intensidad podría tener su cuerpo”. Y luego pasas a la acción y descubres que ni eres más feliz, ni tienes su cuerpo ¿Por qué? Porque quizá a ti no te hace falta ese cuerpo, ni realmente lo quieres. Igual tú disfrutas escuchando ópera los domingos por la tarde y ni lo sabes porque ese estereotipo está pasado de moda y no recibes ese estímulo cada vez que miras una pantalla. No hay cuentas de Instagram multitudinarias donde el “fucker” de turno comparte partituras y fragmentos de ópera. Y es que esa es otra, hoy en día parece que la felicidad es algo intrínsecamente relacionado a lo “fucker” que parezcas. Hablo de chicos y chicas en redes sociales ¿Qué pasa? ¿Ahora no se es feliz si no se grita a los 4 vientos? Para que después se menosprecie el poder de la influencia mediática.

A ojos de la publicidad y la producción de contenidos esta tendencia está acotando la variedad creativa pero aumentando en masa los impactos efectivos de determinados conceptos.

Sigamos con el ejemplo del gimnasio: Si yo me dedicara a la venta de yogures lo querría enfocar como un producto complementario al gimnasio, si yo me dedicara a la venta de champús lo querría enfocar como un producto complementario al gimnasio, si yo me dedicara a la venta de casas lo querría enfocar como un producto complementario al gimnasio. Si yo me dedicara a vender cualquier cosa querría que mi producto pareciera complementario al gimnasio, aunque realmente no lo fuese, porque sé que a día de hoy cualquier cosa puede ser un complemento de otra y que el culto al cuerpo es la filosofía más asequible para la masificada legión de personas que necesitan abrazar un estilo de vida (y parecer más “fuckers”). Séneca, Lévinas o Zizek requieren de autoestima para, primero, interesarse por ellos, y segundo para dedicarles alguna tarde de lectura. Por eso digo que hoy en día hablar de “mejorar tu autoestima” es como decir que el programa “Cámbiame” te enseña a vestir. Rotundamente no, en ambos casos la mejoría pasa por ponerte un disfraz de otra persona y creerte que eres único y especial.

En esto de los contenidos se trabaja con la frustración de los sueños incumplidos y con esa capacidad increíble del ser humano de luchar por ellos aunque en el fondo sean imposibles. Por eso cuando te compares inconscientemente con alguien piensa si realmente quieres ser como él o prefieres echarle verdadera autoestima al asunto y descubrir que te haría merecedor de protagonizar una película.

Pablo Pérez Manrique

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Series, una nueva forma de migración

Desde hace ya algunos años venimos observando un fenómeno lo menos curioso. Actores de gran renombre como Matthew McConaughey , Colin Farrell, Woody Harrelson, Vince Vaughn o Rachel McAdams (entre muchos otros) han empezado a migrar su carrera profesional hacia un nuevo horizontes, las series.

¿Qué ha ocurrido para que actores de gran renombre hayan tomado dicha decisión?

La respuesta es sencilla: El mercado va en esa dirección y han sido previsores.

Los actores han sabido observar este cambio de paradigma y se están adaptando poco a poco a esta nueva forma de hacer cine.
La audiencia quiere conocer a un personaje hasta el último detalle, tener una cita con él delante de la pantalla cada día….ya no basta con que te cuenten una historia en dos horas.

Series como “Dexter” o” House” consiguieron crear una imagen muy fuerte teniendo tirones de varias temporadas de igual modo que productos como “Breaking Bad” revolucionaron el propio concepto de serie.

El mercado de la televisión está empezando a apostar cada vez más por este tipo de productos al observar el creciente interés de los espectadores y es por ello que está empezando a desarrollarse una gran migración de actores, productores y realizadores que se están enfrentando al arduo trabajo de desarrollar series.

A las televisiones les sale mucho más barato crear una campaña de autopromoción para una serie y mantenerla con un público fiel que tener que crear campañas nuevas cada vez que van a emitir una película.
Las series crean no solo imagen de cadena sino también una amplia fidelización de la audiencia.
Si la serie va bien tienes el público asegurado y como tal la audiencia.

No me refiero solo a las televisiones nacionales como T5 o A3 (a las cuales les funcionan mucho mejor las series de producción propia como “El Principe”, “Velvet”…) sino también a televisiones de pago como movistar TV que apostó fuertemente por la serie “Better Call Seul”.

Nos encontramos en el momento del boom de las series:
Breaking Bad”, “Walking dead” ,“Hanibbal” ,“Fargo”,“Utopia” Etc..
Pero vayamos un poco más lejos, las nuevas plataformas de consumo de contenido a través de internet tales como Netflix” (recientemente llegada a España) no solo apuestan por las series sino que están empezando a producirlas para poder tener los primeros pases en sus propios canales y así ganar clientes fieles. Es el caso de series como “Narcos”, “Orange is the new black” o “House of cards” que han creado gran expectativa y han hecho que muchos clientes se den de alta en los últimos meses. “…..Netflix tiene casi 70 millones de suscriptores en 26 países (en España opera desde octubre pasado); ahora, tras un espectacular despliegue de recursos, llega a 190 países.”. El País.

HBO llegará a nuestro país en forma de canal online y seguirá el mismo ejemplo que Netflix con sus grandes series como “Juego de Tronos” o “True Detective” (entre otras). “…..según declaraciones a Bloomberg de Simon Sutton, responsable de la distribución internacional de la cadena de pago estadounidense, está preparando el lanzamiento en España de su propio servicio de vídeo bajo demanda.” El País.

Sin embargo resulta curioso observar un cambio importante en la forma de consumo.

Los consumidores de series están empezando a malacostumbrarse y no pueden soportar dejar un capítulo a medias por la publicidad o tenerse que esperar una semana entera para ver el siguiente episodio. Es por ello que portales como Netflix o el futuro HBO se están adaptando a la nueva forma de consumo y conseguirán ser líderes.
El cliente tiene la posibilidad de ver todo el contenido que quiera a la hora que quiera por un módico precio al mes.
Esta forma de consumo se amolda al estilo de vida de cada cliente para posibilitarle las visualizaciones y como tal esta estrategia resulta más interesante que la de un canal de televisión convencional que emita cada capítulo por separado una vez a la semana.

Se trata de apostar por un modelo que sustituya la piratería online y sin lugar a dudas portales como Netflix lo están consiguiendo.

Arturo Perpiñán

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Ese momento en que Youtube se convierte en TV

El fenómeno youtuber no es novedoso. Es algo que se lleva haciendo desde hace ya siete años y prueba de ello es el enorme mercado que existe alrededor: Marcas, Networks, managers…

Ya hace unos meses desde DIP 360° junto a PRNoticias se dio algo de luz al concepto Influencer en el evento #WeLoveBrandedContent.

Lo que sí es novedoso es la aparición de los Youtubers, sin cambiar su rol habitual, en los medios de comunicación tradicionales, especialmente, la televisión. Sin embargo, tal cooperación entre medios está comenzando a ir en el rumbo contrario al que podría parecer en un primer momento. Y es que Youtube, podría ser una cantera para dar a conocer a personas con talento, de modo que estos pudieran dar el salto a la televisión (caso que sucedió con Loulogio). Obstante, lo que vemos es justo a la inversa, cada vez más actores televisivos se pasan a la pantalla virtual.

La exconcursante de Operación Triunfo y representante de España en Eurovisión, Edurne, es un claro ejemplo de ello: participó en un vídeo junto a El Rubius en su canal de Youtube el pasado 2 dic. 2015 (Aquí puedes ver el vídeo). El vídeo a día de hoy ha alcanzado los 7.124.200 de visualizaciones. Edurne y muchos otros nativos de la televisión saben que esta nueva ventana es muy importante y se han lanzado a aprovecharla.

Este es caso no es único, tan sólo es un ejemplo de los numerosos casos de fusión entre actores tradicionales los podemos ver en videos como el de YosoyGerman junto con Jack Black o Carlos Baute junto con Silvia Quirós. Lo que entendemos que no se trata de un caso aislado sino un cambio de tendencias.

Dicha tendencia es palpable cuando cada vez hay una mayor convergencia entre personajes y medios. Ahora bien, no sólo se trata de personajes sino que el estilo también va modificando el uno al otro.

Este estilo Youtube, se basaba en vídeos de unos protagonistas en su espacio de confort, con vídeos espontáneos, de calidad media-baja y una escasa o nula edición. Ya cada vez queda menos de ese estilo, ahora cada vez se parece más a la televisión. Programas con sus secciones, una gran calidad de audio y video, patrocinios, mediciones de audiencia, representantes… Este crecimiento de partícipe disminuye la espontaneidad y, de eso, es consciente el espectador. ¿Si la gente salió de la televisión para encajar más en los videos de youtube, por qué youtube está evolucionando hacia la televisión?

Este es el momento en el que Youtube pierde gran parte de su esencia para que cada vez sea más complicado diferenciar un video de un Youtuber a un programa tradicional de televisión.

Esta ruptura de barreras y de arquetipos nos deja incertidumbre sobre el devenir de los medios de comunicación. “El director ejecutivo de Google, Eric Schmidt, declaró de forma contundente si la red dejará atrás a la televisión: [Ya ha ocurrido]”.

Lo que sí será complicado será discernir entre lo que es televisión y qué es Youtube.

@AndresGarLujan

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La belleza de acotar la creatividad

Con la ingenuidad de quien pretende mucho y ha trabajado poco se llegan a conclusiones ideales pero equivocadas. Conclusiones como que  la libertad es la mayor virtud del creativo o que sin ella nada puede ser bueno. Si algo no es completamente libre ya es peor, quien diga que sus creaciones no son libres seguramente se desprestigie ante determinados sectores y quien afirme que nadie es libre, al crear, se convertirá en objeto de descalificaciones y reproches. Pero lo cierto es que hay belleza más allá de lo puro y libre. Hay un trabajo hermoso y enormemente creativo en quien adapta sus capacidades a las necesidades de otros y en quien, a sabiendas de que su talento está puesto a servicio ajeno, vuelca su ilusión en conseguir un resultado impecable. Cuando se acota la creatividad surgen desafíos impensables y por supuesto apetecibles para quien disfrute imaginando, diseñando o produciendo cualquier tipo de idea, sea en el formato que sea.

Trabajar con objetivos en mente y seguir una estrategia para cumplirlos es el destino de quien quiera conseguir resultados. El negocio del libre albedrío tan solo pertenece a esos pocos afortunados que han sido tocados por  esa sustancia que  hace de su libertad una fórmula de éxito. Unos pocos genios a los que estudiar y admirar, pero no con los que frustrarse por no parecerse.

Las historias son al fin y al cabo contenido susceptible de afectar a los demás, de transmitir  ciertas cosas que al ser descodificadas en la mente de quien las recibe pueden adquirir nuevos significados que igual ni estaban previstos por quien las creó. Por esto juzgar un contenido por sus fines es quedarse a medias, porque aunque el fin sea vender un coche o una muñeca, si el resultado activa mecanismos creativos, reflexivos o críticos el proceso creativo ya habrá cumplido con su cometido.

Pablo Pérez Manrique

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