Y de repente YouTube volvió a la televisión

post carmenEl otro día entré a YouTube a ver uno de mis canales preferidos de entretenimiento y me encontré con algo espeluznante: una youtuber haciendo un vídeo exclusivo sobre una marca de chorizo embutido. Ojiplática me quedé al ver el poco sentido que tenía todo lo que estaba viendo, literalmente era un anuncio andante, parlante y sin sentido.

Pero lo cierto es que esto no es nada nuevo. Si YouTube surgió como alternativa a la televisión por lo abusiva que era publicitariamente y lo encorsetada que estaba, ahora vuelve a servirse y nutrirse de ella. Y esto se debe a que desde siempre, el tiempo se ha concebido como una concepción circular, es decir, como una pura reminiscencia y YouTube no se iba a quedar fuera de esto.

Si bien en televisión lo que funciona son los formatos televisivos, los concursos, las series, las películas etc. todo ello financiado gracias a la publicidad, en YouTube no deja de ser diferente. Cada vez más nos encontramos con nuevas webseries (‘Las nuevas e inesperadas aventuras de Enjuto Mojamuto’, ‘LaPeñitaGuapa‘), sketches (‘Wasabi Humor‘, ‘Videópatas‘), auténticos formatos televisivos (‘MiraQueYoutuberBaila‘, ‘GHSims‘, ‘CenaEcotubers‘), cortometrajes (‘Under Pressure‘) e incluso largometrajes (‘Jägger Royale‘) y por supuestísimo todo ello financiado a través de la publicidad y los anunciantes, o como a ellos les gusta llamarlos ADs.

Y esto qué quiere decir, ¿que el ser humano está abocado a hacer siempre lo mismo incluso cuando cree estar reivindicándose o simplemente que la publicidad es el motor universal que justifica, permite y coacciona todo lo que alguna vez estuvo en nuestras mentes?

No es de extrañar, pensar que hemos salido de un entorno hostil que rechazábamos, para ir a un lugar nuevo donde tener nuestra propia voz y de repente darnos cuenta de que seguimos en el mismo lugar de siempre, pero con una facha diferente.
Por lo que ¿en un futuro saldremos huyendo también de YouTube como hicimos con la televisión?

Carmen Hernán Mateos

Share Button

La banalización de la privacidad

dip360Antes de vivir en grandes ciudades, la privacidad no se valoraba. En la antigüedad las pequeñas comunidades convivían en grupo, sin barreras físicas, y bajo el  concepto de tribu se vivía con cotidianidad la visibilidad de acciones y ritos que hoy se consideran íntimos y privados. Igualmente que antes en los pueblos, donde la convivencia era más estrecha, la circulación de la información personal no tenía la trascendencia que se confirió después, todo el mundo sabía de todos.

La privacidad tal y como la entendemos es un invento urbano y contemporáneo.  Se pasa a la sacralización de un concepto que hoy día se está destruyendo sistemáticamente.

La sociedad contemporánea provoca un debate constante acerca de dónde situar los límites de la información que es de interés público frente a la vida privada y la esfera estrictamente personal. Pero frente a este debate surge un cambio de paradigma, se desdibujan los perímetros de la esfera personal, y ha desaparecido el pudor por contar. Es la banalización de la privacidad.

Las nuevas generaciones han nacido inmersas en una sociedad hiperconectada en la que la visibilidad de sus acciones, de su vida social, sentimental… es pública por voluntad propia, y no se concibe esa exposición como pérdida o drama. Se vive en un exhibicionismo natural, continuo y omnipresente de todas las facetas de la vida, sin dejar cabida al pudor.


RELACIONADO: ¡Mamá, quiero ser YouTuber!


Y por el otro lado, el receptor de esa información es cada vez mayor  y consume  sin cesar, lo que  obliga a ese modelo a suministrar contenidos ininterrumpidamente  y a estar permanentemente conectados para no perderse nada. Se vive  con auténtica dependencia del  smartphone, que más allá de los contactos, agenda o GPs, APPs que puedan facilitarnos el día a día, se establece una relación tan vinculante que surgen así nuevas patologías como los FOMO (Fear Of Missing Out) y se provoca la paradoja de volcarse en un dispositivo para relacionarse a través de RRSS virtuales mientras se aíslan del propio entorno.

Es una era donde no se concibe la soledad, la introspección o el no compartir, se ha caído en una suerte de pérdida del individualismo: hay que formar parte de grupos, chats, webs… para dejar constancia de una presencia cibernética, porque sin esa huella, lo que no se exhibe, no  se cuenta, o no  se comparte no consta, no existe y es equivalente a no haberlo hecho.

Surge una nueva forma de  vanidad a través del feedback de los consumidores a esa realidad falseada que es controlada por unas personalidades virtuales idealizadas por su popularidad  a golpe de likes, con poder para dirigir tendencias de consumo  y condicionar las corrientes de pensamiento, y desde ahí  encumbrar o demonizar con 140 caracteres o una foto que millones de clicks no van a cuestionar. Da bastante miedo.

Alia Serrano

Share Button

DEBATE: ¿Son las marcas mejores personas que tú?

blog dip360Hace poco vi un anuncio sobre una empresa que se dedica a la tala de árboles. Lo hacen para producir papel. Materia prima que todos usamos sin que se nos quite el sueño, ¿verdad?

Lo curioso es que viendo el anuncio jamás dirías que esta empresa se dedica a la tala de árboles. Analizando su publicidad corporativa más bien parece que se dedica a la reforestación de bosques y junglas o que son algún tipo de ONG dedicada a la ecología.

Obviamente son conscientes de que su labor empresarial causa un daño tremendo a la masa forestal del planeta, pero también deberían ser conscientes de que la gran mayoría de personas no van a dejar de usar papel higiénico por este dato. El caso es que también contribuyen a la reforestación, algo inteligente y lógico desde el punto de vista empresarial. Si se quedan sin árboles que talar tampoco hay papel que vender y se acabó el negocio. El punto es: ¿es posible que una empresa que se dedica a la tala de árboles se preocupe más por la ecología que nosotros, o lo hacen para que el negocio siga adelante y encima les veamos como los salvadores del planeta?


RELACIONADO: Bailando al ritmo de las marcas


No voy a responder a mi propia retórica, eso sería arrogante, lo que sí puedo hacer es comentar que a pesar de que muchas empresas destrozan el medio ambiente también hacen acciones para salvarlo, cosa que tú seguramente no hagas ¿Entonces quién es mejor persona? ¿Quién no hace ni bien ni mal o quien hace ambas?

Voy a terminar el post con otra pregunta relacionada para a ver si así os animáis y comentáis un poco: ¿un cazador puede amar a los animales más que alguien que tiene un perrete y es vegetariano?

Pablo P. Manrique

Share Button

El Tinder de la publicidad

Tinder¿Qué pasaría si pudiésemos elegir la publicidad “a la carta”? ¿Qué pasaría si fuera tan sencillo como deslizar el dedo en una u otra dirección para seleccionar lo que nos gusta y lo que no?

Si fuéramos dueños de lo que vemos, de lo que nos quieren vender, estaríamos más receptivos porque sólo veríamos aquello que nos interesa. ¿A quién le interesa ver anuncios de pañales si no tienes hijos? ¿O de coches si no tienes carnet?

La publicidad digital es mucho más personalizada que la publicidad en televisión, tiene en cuenta los deseos y necesidades del usuario y al igual que en Tinder, conocer la localización del usuario se convierte en una ventaja para ofrecer productos cercanos a él.

Google Chrome ha anunciado en su blog Chromium, que a principios de 2018 bloqueará todos los anuncios que sean invasivos: Pop-ups (ventanas emergentes), anuncios que parpadeen rápidamente, vídeos o música con reproducción automática y anuncios que hagan esperar al usuario para ver el contenido.


RELACIONADO: ¿Qué es la publicidad?


En televisión no existe ninguna herramienta para bloquear la publicidad que no nos interesa, pero cada día hay más hogares que disfrutan de una Smart TV, por tanto, “el Tinder de la publicidad” puede que esté más cerca de lo que pensamos.

La publicidad pretende enamorar al usuario, seducirlo, pero la única forma de hacer “Match” es que sea el público quien la elija.

Isa Palacios

Share Button

Apps a domicilio: Una nueva forma de alimentarse

Podemos observar cómo hoy en día vivimos en el mundo de las aplicaciones móviles, de las nuevas tecnologías, donde buscamos la comodidad de que todo nos resulte mucho más fácil. Estas aplicaciones móviles engloban todo tipo de campos desde el amor, la moda, el deporte, hasta la restauración. Pues bien, vamos a comentar el impacto de este tipo de aplicaciones en la comida a domicilio.

Desde que éramos pequeños recordamos a nuestros padres pedir comida a domicilio, pero, ¿es igual que ahora? Antes la comida a domicilio era sinónimo de comida rápida y se movía entre una escasa variedad de productos (pizzas, comida china, kebab…) pero hemos podido observar cómo esto está cambiando, debido al crecimiento de estas aplicaciones móviles, aplicaciones que te permite pedir cualquier tipo de comida, desde una pizza, una ensalada, una hamburguesa de tu restaurante favorito, incluso unos donuts y un café para tu desayuno.

Desde cualquier smartphone podemos acceder a la descarga de una aplicación que nos permita pedir comida a domicilio. Algunas de estas aplicaciones son: Just Eat, UberEat, Deliveroo, Glovo… Estas aplicaciones te dan la opción de elegir entre una infinita variedad de productos, en donde podemos realizar desde una búsqueda detallada de nuestro restaurante favorito hasta el tipo de comida que queremos consumir.

Si nos introducimos en estas aplicaciones podemos observar cómo no sólo forman parte de ellas grandes restaurantes sino que se están adhiriendo todo tipo de establecimientos, que han encontrado un nicho de mercado que explotar debido a su demanda. Este mercado es abastecido por las aplicaciones, en las que actúa de intermediario entre el cliente y el restaurante. Pero no todo es apuntarse: si no das un buen servicio esto te va a penalizar debido a que la experiencia no acaba con la entrega de la comida si no que el cliente puede opinar y valorar sobre los productos consumidos y la entrega de estos mismos, de esta manera podrá informar a futuros clientes de la experiencia de esta misma.

El crecimiento de estas aplicaciones va en aumento ya que podemos observar cómo la sociedad en la que vivimos cada día tiene menos tiempo para cocinar. El estrés, el ajetreo y las ocupaciones del día a día hacen que la sociedad elija estas aplicaciones como medio para comer. Aplicaciones que consiguen lo que buscas: comodidad, la comodidad de programar la hora de llegada de la comida a tu casa u oficina, pagar a través de las aplicaciones olvidándote del efectivo… Todo es más sencillo con estas aplicaciones.

Ignacio Leirado Arconada

Share Button

Mucho más que una definición

Convivimos cada día con millones de palabras que conocemos y que sabemos lo que significan, o eso creemos. Cada palabra tiene su propia definición o significado, lo que la define. Conocemos verbos, adverbios, adjetivos, sustantivos… Cada definición nos dice exactamente lo que una palabra significa, pero ¿y si las definiciones estuvieran equivocadas? Una palabra siempre muestra muchas más cosas de las que expresa su definición. Es aquí donde quiero hablar de la publicidad.

La publicidad según la Real Academia Española tiene dos significados:
1. Conjunto de medios que se emplean para divulgar o extender la noticia de las cosas o de los hechos
2. Divulgación de noticias o anuncios de carácter comercial para poder atraer a posibles compradores, clientes…
La publicidad no es sólo esto, ES MUCHO MÁS. El mundo de la publicidad te permite soñar, imaginar, crear…

Sus tres principales funciones son:
1. Dar a conocer un producto o servicio
2. Convencer al cliente de que necesita ese producto o servicio
3. Obtener beneficio de ese producto o servicio

¿De verdad creéis que la publicidad sólo consiste en eso?
El trabajo de un publicista es intentar mostrar algo de una manera totalmente diferente, original, entretenida, novedosa… Tratar de convencer al cliente de que ese producto es único en el mundo, que no hay nada mejor, y que su vida será mucho mejor si puede tenerlo junto a él. El beneficio no es sólo económico: la satisfacción de una buena campaña, la alegría de que tu producto haya triunfado, el orgullo de contar con un gran equipo…

La publicidad no es sólo crear, vender, ganar dinero y volver a empezar. LA PUBLICIDAD ES MUCHO MÁS.

Los 5 elementos principales de la publicidad son:
Emisor: Quien envía el mensaje
Receptor: Quien recibe el mensaje
Mensaje: Información que se quiere mandar
Objetivo: Lo que se quiere conseguir con el mensaje
Canal o medio: Lugar a través del cual se envía el mensaje

¿Dónde están la imaginación, la capacidad de crear, el trabajo en equipo, las noches en vela esperando encontrar una idea, las campañas que han fracasado, los productos que han triunfado? Si sólo hubiera 5 elementos la publicidad no sería posible.

Por eso lo más importante no es vender y ganar todo el dinero del mundo, sino dar a conocer tu producto, convencer al público de que ese producto es esencial es sus vidas y que te recuerden siempre y te guarden día tras día en sus hogares. No debemos aprender las definiciones al pie de la letra, sino vivirlas y darles nuestro propio significado.

Celia Haro Herrera

Share Button

Bailando al ritmo de las marcas

Unos cuantos cierran los ojos y se mueven a ritmo constante, otros buscan contacto visual a través de unas gafas de sol. Estamos en una azotea de Amsterdam asistiendo a una Dekmantel, electrónica de calidad, y aquí sacar el móvil para llevarte un video a casa no tiene sentido. Todo está siendo grabado en alta calidad y será subido a Youtube. Hablamos del fenómeno Boiler Room: una página de Youtube, que entre otras, nos ha convertido en voyeurs de las mejores sesiones de música electrónica del mundo.

Todo empezó entre amigos, como las mejores historias. “Oye esto de reunirnos a pinchar entre colegas está genial ¿Y si lo grabamos?” Así me lo imagino. Vidas cotidianas que para el resto del mundo no lo son. Y así un grupo de colegas que se reunían para pinchar y escuchar buena música han conseguido expandir su concepto de vida al resto del mundo. Ahora su marca Boiler Room organiza fiestas privadas por todo el planeta y cuenta con la presencia de los mejores DJ internacionales.

El resultado son millones de visitas y cuando hay muchos ojos sobre algo, las marcas se frotan las manos. No es para menos puesto que asociar tu marca a un concepto que es “underground”, cultural y divertido, al mismo tiempo, es todo un filón. No nos engañemos, en estas sesiones podemos ver de todo: gente disfrutando de la música, gente que no sabe ni donde está, gente intentando mantener la mandíbula dentro de su boca y gente que se queda mirando fijamente a la cámara como si quisiera mandar un mensaje telepático. Es una sensación adictiva eso de observar desde tu casa a gente de fiesta. Una parte de ti se muere de celos y otra se plantea si igual es mejor ser un mero espectador y ahorrarte la resaca. En esas fiestas pasan movidas, en serio, hay que estar atento.

Esto que empezó de forma tan natural ahora es una plataforma altamente cotizada para las marcas. Actualmente si buceamos un poco por sus más de 1.000 videos podemos encontrar la presencia de Ray-Ban, Audi, Adidas, Vans, Ballantines o Nike.

Todo un acierto. Las marcas deben mostrarnos en qué se gastan su dinero para seducirnos y si se les ve mucho las intenciones, véase la publicidad en Spotify, nos espantan. En cambio si Nike se gasta la pasta en brindarnos la posibilidad de ver a la artista Danesa MØ en directo y encima la visten tan guay no nos queda otra que aplaudirles. Así está el patio, dennos cultura divertida y seremos vuestros.

Pablo Pérez Manrique

Share Button

¡Mamá, quiero ser YouTuber!

“Yo de mayor quiero ser bombero, policía, astronauta etc”: Hace apenas unos años los niños seguían teniendo las mismas aspiraciones de siempre. Pero si ahora preguntamos a cualquier adolescente de entre 13 y 16 años su respuesta es muy diferente: “¡Mamá, quiero ser YouTuber!”.

Estamos en el momento del vídeo online cuya plataforma más importante es YouTube y esto, obviamente, tiene una repercusión tanto mediática como social. Por un lado tenemos a estos YouTubers que se han convertido en generadores de contenido a espuertas, en modelos a seguir y en verdaderos héroes para los adolescentes; y frente a ellos, tenemos el otro lado, sus seguidores. Hasta hace bien poco, estos seguidores se limitaban exclusivamente a consumir los vídeos de sus YouTubers preferidos y participar de forma indirecta en sus contenidos, pero ahora muchos de ellos se han empezado a plantear la misma pregunta “¿Y por qué yo no puedo hacer lo mismo, por qué yo no puedo ser YouTuber?”.

Muchos pensamos que para subir vídeos a Internet sólo es necesario una cámara, un editor y algo medianamente digno que decir y está claro que con eso podemos tirar millas, pero para triunfar en este mundo se necesita mucho más. Sin embargo la gente dista mucho de este pensamiento, cree que el éxito de estas personas llega de la noche a la mañana y se consigue sin esfuerzo en un abrir y cerrar de ojos. Muy pocos son conscientes del trabajo y la dedicación que hay detrás de estos influencers, por ello no es de extrañar que todo el mundo quiera dedicarse a YouTube: “subir vídeos chorra y gozar de las mieles de la dulce victoria, está claro, ¿no?”. Y es detrás de este pensamiento donde radica el problema: si ahora mismo la máxima aspiración de la juventud es llegar a ser un YouTuber de éxito, ¿por qué seguir perdiendo el tiempo en carreras absurdas que no llevan a nada si lo que triunfan son los gameplays?

Aquí está el kit de la cuestión, por un lado no se puede reducir el trabajo de los YouTubers meramente al hecho de grabarse mientras juegan a videojuegos en el sofá de su casa, ni tampoco creer que uno puede vivir de esto sin un trabajo constante y esfuerzo previo. Pero por otro lado, y lo más importante, no podemos establecer nuestras bases de futuro en algo que podría ser efímero. Quién sabe de qué forma evolucionará este mundo o cuántas plataformas alternativas aparecerán nuevas que dispersen el boom actual del fenómeno YouTuber.

Por lo tanto y una vez más debemos ser racionales y no establecer nuestras metas en la moda del momento, porque como bien sabemos, las modas siempre pasan y al final ¿qué nos queda?

Carmen Hernán Mateos

Share Button

¿Influencias o feedback?

No hay duda de que el contenido del cine y las series han cambiado.  Y al igual los productos audiovisuales  han evolucionado desde dentro también ha cambiado su consumo.

Hoy día coexisten los formatos clásicos con su propio universo diegético cerrado y autoconclusivo  con otros en los que  la  intertextualidad es  algo inherente al propio contenido. Citas directas, alusiones, guiños y dobles lecturas dan como resultado  guiones en los que la incorporación de referentes anteriores suman un valor añadido inseparable e  incluso pueden acabar teniendo mayor repercusión que el referente original.

El cine y la televisión  influyen en la sociedad, un ente vivo que consume y reacciona, es adictivo y responde  generando nuevas sinergias entre los contenidos y el lenguaje de nuevos productos audiovisuales en un proceso de retroalimentación constante.

El encumbramiento de películas y series clásicas reconvertidos en productos de culto a posteriori  al ser incorporados a otros contemporáneos es una constante hoy día; series como The Big Bang Theory,  apoyan directamente sus tramas argumentales en guiños a otros iconos mediáticos, como los superhéroes de Marvel o personajes de la saga Star Trek.

Impera una corriente de revaloración de lo antiguo recuperado como tendencia y reconvertido en vintage como una cualidad a destacar, lo ultimísimo es  lo más clásico reinventado. Y se producen paradojas como cuando el consumidor del nuevo producto audiovisual desconoce el referente original, y aun así es ensalzado para mayor gloria de éste dentro de unas tendencias de moda o postureo.

Un claro ejemplo de incorporación  de referentes que enriquecen las historias serían los homenajes al cine clásico en las películas de la Factoría Pixar o en la serie de animación  Los Simpson, que añaden un valor simbólico impagable a una  lectura estrictamente literalista para los espectadores con mayor bagaje cultural.

El caso extremo serían aquellos en los que, sin el conocimiento del referente externo, se desmonta el gag, acotando un público con un nivel cultural determinado  y por debajo del cual  no pueden ser consumidores activos, como por ejemplo The Office con Star Wars  o  This is forty  con Lost y Mad Men.

Bertie Bott´s Every Flavor Beans a partir de Harry Potter

No se puede olvidar tampoco el feedback entre mundo audiovisual publicitario y la sociedad como consumidora activa, que da lugar a spots inspirados en películas, tendencia que culminaría con el Product Placement inverso,  marcas comercializadas en el mundo real a partir de la creación de marcas ficticias en los universos de ficción, como  la Cerveza Duff de los Simpson,  la cadena de Restaurantes Bubba Gump Shrimp&Co inspirados en Forrest Gump o los Caramelos Bertie Bott´s Every Flavor Beans a partir del universo de Harry Potter.

Alia Serrano

Share Button

El humor sin red está en la red

Vivimos en un momento en el que, tanto las cadenas como las productoras, arriesgan poco en formatos que se salgan del guion establecido. Hay miedo al fracaso, a la crítica y sobre todo, miedo al audímetro.

Y por “culpa” de esos miedos, Internet ha cogido el testigo de la televisión tradicional y se ha convertido en una plataforma donde se da rienda suelta a la creatividad más valiente. En el humor, no arriesgar te lleva a ver cosas que ya has visto antes. Internet ha servido para que los cómicos que tienen un humor minoritario encuentren su público.

Lo rompedor en el humor es algo generacional, por ejemplo,  Tip y Coll a mediados de los años 60 revolucionaban la televisión con unos chistes que rozaban lo absurdo y un tono cercano al surrealismo. Faemino y Cansado, hacían lo propio en los 90. Programas como El Semáforo (TVE1 1995-1997), fueron cantera de personajes con un peculiar humor. Pero son La Hora Chanante (Paramount Comedy 1999-2006) y Muchachada Nui (La 2, 2007-2010), los programas que, en mi opinión, podemos considerar antecedentes de los Youtubers cómicos.

Los Youtubers tienen una forma distinta de construcción del humor. No sólo se valen de su creatividad y su gracia, también se valen de la realización y la edición. Estos “cómicos nativos digitales”, tienen una cultura audiovisual más rica y arriesgada.

Hacer humor para “nadie”, tiene un punto excéntrico, porque no hay público, no hay aplausos, no hay risas, sólo “likes”. Los Youtubers no son cómicos de profesión, son los graciosos de la pandilla, sólo que ahora la pandilla la forman miles de personas. Quizás su éxito radique en que son más cercanos, más transgresores, no hacen monólogos, ni sketches, son personas carismáticas que crean moda.

Esta revolución ha ido unida al boom de Youtube, a la venta de cámaras digitales y de programas de edición a nivel usuario. Si antes grababas un corto y no podías hacer nada para darlo a conocer, ahora gracias a Youtube, la distribución ya no es un problema.

Youtubers como Wismichu (3.987.132 suscriptores), Míster Jägger (742.946 suscriptores) o Andrea Compton (229.026 suscriptores) son los nuevos genios del humor. Asumen riesgos, son transgresores y eso al público le gusta. Un público que busca lo que quiere, y que más que un simple espectador, se convierte en un fan. La tontería extrema está de moda.

Isa Palacios

Share Button

Si continuas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar