España prefiere las tetas digitales

DEP INTERVIÚ¿Dejaremos de ver portadas con desnudos en los quioscos? ¿Se acerca el fin del papel? ¿Cuáles son las causas que han provocado que tres de las revistas míticas de desnudos en España hayan cerrado en menos de un año?

Interviú, la publicación más innovadora de España echa el cierre tras más de 40 años en los quioscos con famosas portadas como la de Marisol, Isabel Pantoja o Terelu.

Esta revista llegó a vender millones de ejemplares y fue además un referente de reportajes de investigación que han dado la vuelta al mundo, pero desde hace cinco años el Grupo Zeta ha acumulado pérdidas de unos 7 millones de euros.

Hace menos de un año, la revista FHM ya anunció su cierre después de 13 años y 149 números. Playboy, otra mítica revista de desnudos podría tener los días contados. Según indica Wall Street Journal, después de que hayan pasado 64 años desde que Marilyn Monroe apareciera en la portada, la parte editorial de Playboy está considerada como una inversión poco rentable y acumula anualmente pérdidas que rondan los 6 millones de euros.

Las causas que han afectado a estos medios impresos parecen ser las mismas en todos los casos, la crisis económica, el cambio de modelo de negocio y las propias tendencias de consumo de contenidos.


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Durante los 80 y 90 las portadas eran un privilegio sólo reservado a unas pocas y los desnudos un reclamo potentísimo para las ventas, pero con la llegada de Internet y el auge del mundo digital el público ha encontrado mayor facilidad para consumir contenido erótico.

La disminución de las ventas provocó la caída de los ingresos publicitarios, y por tanto, a menor beneficio, menor posibilidad de pagar bien a sus modelos, lo cual repercutía en el reclamo de la portada. Interviú empezó a tirar en los últimos años de caras poco conocidas, chicas de MHYV o ex concursantes de Gran Hermano con un caché inferior.

Para afrontar el futuro con el mismo éxito y rentabilidad que estas publicaciones tuvieron en su día, es necesaria la transformación digital a la que se encamina de forma acelerada el sector de la comunicación. Esa transformación digital pasa por ofrecer vídeos con contenido interesante y de calidad, impulsar y adaptar el contenido a las redes sociales y ofrecer a los anunciantes la posibilidad de acercarse al consumidor sin afectar a sus intereses, espacios en los que la marca o producto tenga una integración natural.

No adaptarse a la transformación digital, es dejarse morir poco a poco. D.E.P INTERVIÚ.

Isa Palacios

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La noticia del año

No tengo ninguna duda, para mí la noticia del año en el mundo del marketing es que el gasto mundial en publicidad en internet ha superado ya al gasto en televisión. Pero como veis en este gráfico que nos ofrece Magna Global, ambas curvas son ascendentes aunque la digital está claramente más inclinada:

Fuente: Magna Global

Para muchos talibanes del marketing, quizás esto signifique que el final de la televisión está cerca. Para mí significa que la televisión tiene todavía mucho futuro, pero que tiene que hacer los deberes y esos deberes pasan por su digitalización y por poner a los usuarios en el centro de sus estrategias.

Que una televisión se digitalice no significa que abra una página web y que distribuya los mismos contenidos que distribuye por el canal tradicional, no. El contenido creado para la televisión tradicional tiene unos cánones y unos patrones que no sirven al 100% para el mundo digital.

Que una televisión se digitalice significa que a través de internet pueda ofrecer a los usuarios contenidos de interés, creados y producidos para ellos y donde la publicidad esté integrada sin intentar llevar el mismo modelo interruptivo tradicional al nuevo modelo digital. Porque ahora es el usuario el que tiene el poder, el que tiene las herramientas necesarias para “escaparse” de esas interrupciones tan molestas que han acelerado esa migración del público al universo digital.

Estoy seguro que la gente no huye de la publicidad, la gente huye de la mala publicidad y si te interrumpe peor todavía. Dentro de los muchos estudios que hay sobre la utilización de ad blockers, hay uno que confirma mi teoría y que nos ofreció Connected Life Kantar TNS:

Resulta que la franja de edad que más utiliza los ad blockers es la que corresponde a edades entre 16 y 24 años pero a su vez son los que más consumen contenidos de marcas. ¿Y cómo es posible esto? Pues sencillo, porque las marcas están haciendo los deberes. Están abandonando ese egocentrismo donde han estado anclados durante años y han puesto a los usuarios en el centro de sus estrategias ofreciéndoles, entre otras cosas, contenido entretenido, informativo o formativo de su interés.

Es curioso afirmar esto pero las televisiones podrían aprender mucho de las marcas que se están adaptando a los nuevos tiempos digitales tomando conciencia e interpretando diferentes papeles para estar más cerca de los usuarios.

Jaime López-Amor

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¿Están los influencers silenciando a los verdaderos influencers?

influencers dip 360Si buscamos definiciones en internet sobre lo que es un influencer nos saldrá algo así: un influencer es «una persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto, y por su presencia e influencia en redes sociales puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca». En la mayoría de definiciones encontramos el término credibilidad como requisito indispensable para cualquier influencer y la pregunta inevitable es la siguiente: ¿Esto se cumple?

Analizando por encima las cuentas de influencers con más repercusión mediática observo muchas cosas, pero si me pidieran que calificara sus contenidos en ningún caso usaría el adjetivo creíble. Más bien todo lo contrario. La impresión que me da es que la mayoría de influencers están más preocupados de mostrar un ideal de vida plástico y prefabricado que de hablar de temas mostrando credibilidad y sobre todo responsabilidad. Y es que la credibilidad cuesta mucho trabajo y por lo general se obtiene después de haber invertido mucho tiempo a ese tema al cual te vas a dedicar.

¿Creen que Iñaki Gabilondo tendría la misma credibilidad si se hubiera dedicado a coleccionar followers en vez de haber estado al pie del cañón de la actualidad y la cultura? No, es imposible, ¿Y entonces por qué llamamos influencers a personas que sólo se limitan a posar divinamente en sitios exclusivos? Me gustaría recordar, brevemente, el caso de Celia Fuentes, una chica que se suicidó siendo influencer de lifestyle. Resulta irónico recordar que la credibilidad es la característica que más se repite en las definiciones de influencer y ya se torna ridículo si observamos que una influencer de lifestyle se quita la vida porque es incapaz de vivirla.

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Pero no estamos para perder el tiempo, ¿verdad? ¿Quién quiere pasarse años y años especializándose en algo pudiendo usurpar ese trabajo a base de followers? Quiero creer que los verdaderos influencers están trabajándose esa credibilidad sin importarles cuánta gente les sigue, porque para mí un verdadero influencer es alguien que contagia e inspira su pasión a través de sus conocimientos y experiencia. Su objetivo es transmitir un legado cultural, no alimentar su ego.

Y esto es sumamente importante. Los autodenominados influencers no defienden valores culturales por encima de su persona, no se identifican con ninguna corriente de pensamiento crítico que les otorgue peso argumental o que justifique su obra y mucho menos están creando algo nuevo. Los autodenominados influencers sólo buscan orgasmos de ego a base de seguidores, likes y colaboraciones con marcas. Su filosofía parte de un mal entendido egocentrismo donde la persona vale lo que aparenta, no lo que es. El problema de todo esto es que son muchos los que se creen estos espejismos de influencia y muchos los que quieren imitarlos. Esto está provocando un colapso de los medios de difusión y por consiguiente, que los verdaderos influencers, aquellos con la credibilidad trabajada y no aparentada, no tengan ni voz ni voto. Una pena.

Apollo Pérez

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La magia del social media

social mediaSeguro que habréis oído o leído alguna vez eso de «arden las redes sociales». Es a lo que aspira cualquiera que fije su vista en Twitter, Facebook o Instagram (las punteras hoy día) para promocionar su marca. La imperiosa necesidad que el modelo digital ha plantado en el corazón de los CEOs y sus satélites obliga a llevar cualquier trabajo, aunque sea por cortesía, al espacio de expresión que son los timelines de cada cual. Y en la búsqueda de esta particular y temporal representatividad, se suele dejar de lado algo muy tangible: que el social media no es magia, sino ciencia. En consecuencia, te devolverá cuanto estés dispuesto a cuidarlo y, sí, también a gastarte en él.

Que las nuevas generaciones de profesionales hayan nacido ya prácticamente dentro de un entorno puramente digital (los llamados y envidiados nativos) representaría una oportunidad de oro para los creadores de contenido si de la ecuación despejáramos la incógnita de las dudas. Dudas acerca de que esto o aquello vaya a “funcionar” o a procurarnos los resultados que esperamos, siempre en función de unas expectativas no siempre realistas que hayan lanzado anteriormente campañas genuinamente virales. Se dice que algo es viral cuando salta a todas las pantallas sin que nadie lo haya previsto. Un secreto: viral se hace, no se nace.

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Hace no mucho (Twitter existe desde 2006; Facebook es internacional desde 2007 e Instagram se lanzó en 2010, por nombrar tres), las marcas no tenían acceso a unas métricas tan precisas y visuales sobre a cuánta gente impactaban: y lo peor, el feedback se ordenaba en forma de respuestas más o menos homogéneas, lejos del concierto de comentarios libres que hoy genera cualquier campaña mínimamente ambiciosa. El paraíso, por utópico, de cualquier creativo digital: poder controlar la reacción de la audiencia. O dirigirla. En consecuencia: se cree que un tuit a tiempo es un conjuro capaz de rentabilizar cifras largas sin esfuerzo. Este mal aquejaba antes -ahora menos- a los community managers, que veían despreciado su trabajo día sí y día también con sentencias célebres del estilo “las redes me las lleva mi sobrino, que está todo el día con el móvil”.

Por suerte, la apertura de miras -obligada en muchos casos- y la irrupción en el mercado español de nuevas fuentes de infotainment (información a través del entretenimiento) han creado una perspectiva distinta sobre la idoneidad de las redes dentro de una campaña digital, no como fin sino como lo que en realidad son: un soporte. Eres lo que comunicas, y aquí el desempeño de los profesionales es fundamental: pero también serás lo que estés dispuesto a arriesgar al comunicar. Y, en definitiva: darle las redes a tu sobrino es arriesgar, pero no en el sentido que supones. Tras cada truco de magia no sólo hay un mecanismo: hay storytelling, hay talento, horas de dedicación y esfuerzo, y sobre todo un máster internacional en ensayo y error. Las redes no arden: las quemamos nosotros.

Manuel M

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Y de repente YouTube volvió a la televisión

post carmenEl otro día entré a YouTube a ver uno de mis canales preferidos de entretenimiento y me encontré con algo espeluznante: una youtuber haciendo un vídeo exclusivo sobre una marca de chorizo embutido. Ojiplática me quedé al ver el poco sentido que tenía todo lo que estaba viendo, literalmente era un anuncio andante, parlante y sin sentido.

Pero lo cierto es que esto no es nada nuevo. Si YouTube surgió como alternativa a la televisión por lo abusiva que era publicitariamente y lo encorsetada que estaba, ahora vuelve a servirse y nutrirse de ella. Y esto se debe a que desde siempre, el tiempo se ha concebido como una concepción circular, es decir, como una pura reminiscencia y YouTube no se iba a quedar fuera de esto.

Si bien en televisión lo que funciona son los formatos televisivos, los concursos, las series, las películas etc. todo ello financiado gracias a la publicidad, en YouTube no deja de ser diferente. Cada vez más nos encontramos con nuevas webseries (‘Las nuevas e inesperadas aventuras de Enjuto Mojamuto’, ‘LaPeñitaGuapa‘), sketches (‘Wasabi Humor‘, ‘Videópatas‘), auténticos formatos televisivos (‘MiraQueYoutuberBaila‘, ‘GHSims‘, ‘CenaEcotubers‘), cortometrajes (‘Under Pressure‘) e incluso largometrajes (‘Jägger Royale‘) y por supuestísimo todo ello financiado a través de la publicidad y los anunciantes, o como a ellos les gusta llamarlos ADs.

Y esto qué quiere decir, ¿que el ser humano está abocado a hacer siempre lo mismo incluso cuando cree estar reivindicándose o simplemente que la publicidad es el motor universal que justifica, permite y coacciona todo lo que alguna vez estuvo en nuestras mentes?

No es de extrañar, pensar que hemos salido de un entorno hostil que rechazábamos, para ir a un lugar nuevo donde tener nuestra propia voz y de repente darnos cuenta de que seguimos en el mismo lugar de siempre, pero con una facha diferente.
Por lo que ¿en un futuro saldremos huyendo también de YouTube como hicimos con la televisión?

Carmen Hernán Mateos

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La banalización de la privacidad

dip360Antes de vivir en grandes ciudades, la privacidad no se valoraba. En la antigüedad las pequeñas comunidades convivían en grupo, sin barreras físicas, y bajo el  concepto de tribu se vivía con cotidianidad la visibilidad de acciones y ritos que hoy se consideran íntimos y privados. Igualmente que antes en los pueblos, donde la convivencia era más estrecha, la circulación de la información personal no tenía la trascendencia que se confirió después, todo el mundo sabía de todos.

La privacidad tal y como la entendemos es un invento urbano y contemporáneo.  Se pasa a la sacralización de un concepto que hoy día se está destruyendo sistemáticamente.

La sociedad contemporánea provoca un debate constante acerca de dónde situar los límites de la información que es de interés público frente a la vida privada y la esfera estrictamente personal. Pero frente a este debate surge un cambio de paradigma, se desdibujan los perímetros de la esfera personal, y ha desaparecido el pudor por contar. Es la banalización de la privacidad.

Las nuevas generaciones han nacido inmersas en una sociedad hiperconectada en la que la visibilidad de sus acciones, de su vida social, sentimental… es pública por voluntad propia, y no se concibe esa exposición como pérdida o drama. Se vive en un exhibicionismo natural, continuo y omnipresente de todas las facetas de la vida, sin dejar cabida al pudor.


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Y por el otro lado, el receptor de esa información es cada vez mayor  y consume  sin cesar, lo que  obliga a ese modelo a suministrar contenidos ininterrumpidamente  y a estar permanentemente conectados para no perderse nada. Se vive  con auténtica dependencia del  smartphone, que más allá de los contactos, agenda o GPs, APPs que puedan facilitarnos el día a día, se establece una relación tan vinculante que surgen así nuevas patologías como los FOMO (Fear Of Missing Out) y se provoca la paradoja de volcarse en un dispositivo para relacionarse a través de RRSS virtuales mientras se aíslan del propio entorno.

Es una era donde no se concibe la soledad, la introspección o el no compartir, se ha caído en una suerte de pérdida del individualismo: hay que formar parte de grupos, chats, webs… para dejar constancia de una presencia cibernética, porque sin esa huella, lo que no se exhibe, no  se cuenta, o no  se comparte no consta, no existe y es equivalente a no haberlo hecho.

Surge una nueva forma de  vanidad a través del feedback de los consumidores a esa realidad falseada que es controlada por unas personalidades virtuales idealizadas por su popularidad  a golpe de likes, con poder para dirigir tendencias de consumo  y condicionar las corrientes de pensamiento, y desde ahí  encumbrar o demonizar con 140 caracteres o una foto que millones de clicks no van a cuestionar. Da bastante miedo.

Alia Serrano

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DEBATE: ¿Son las marcas mejores personas que tú?

blog dip360Hace poco vi un anuncio sobre una empresa que se dedica a la tala de árboles. Lo hacen para producir papel. Materia prima que todos usamos sin que se nos quite el sueño, ¿verdad?

Lo curioso es que viendo el anuncio jamás dirías que esta empresa se dedica a la tala de árboles. Analizando su publicidad corporativa más bien parece que se dedica a la reforestación de bosques y junglas o que son algún tipo de ONG dedicada a la ecología.

Obviamente son conscientes de que su labor empresarial causa un daño tremendo a la masa forestal del planeta, pero también deberían ser conscientes de que la gran mayoría de personas no van a dejar de usar papel higiénico por este dato. El caso es que también contribuyen a la reforestación, algo inteligente y lógico desde el punto de vista empresarial. Si se quedan sin árboles que talar tampoco hay papel que vender y se acabó el negocio. El punto es: ¿es posible que una empresa que se dedica a la tala de árboles se preocupe más por la ecología que nosotros, o lo hacen para que el negocio siga adelante y encima les veamos como los salvadores del planeta?


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No voy a responder a mi propia retórica, eso sería arrogante, lo que sí puedo hacer es comentar que a pesar de que muchas empresas destrozan el medio ambiente también hacen acciones para salvarlo, cosa que tú seguramente no hagas ¿Entonces quién es mejor persona? ¿Quién no hace ni bien ni mal o quien hace ambas?

Voy a terminar el post con otra pregunta relacionada para a ver si así os animáis y comentáis un poco: ¿un cazador puede amar a los animales más que alguien que tiene un perrete y es vegetariano?

Pablo P. Manrique

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El Tinder de la publicidad

Tinder¿Qué pasaría si pudiésemos elegir la publicidad “a la carta”? ¿Qué pasaría si fuera tan sencillo como deslizar el dedo en una u otra dirección para seleccionar lo que nos gusta y lo que no?

Si fuéramos dueños de lo que vemos, de lo que nos quieren vender, estaríamos más receptivos porque sólo veríamos aquello que nos interesa. ¿A quién le interesa ver anuncios de pañales si no tienes hijos? ¿O de coches si no tienes carnet?

La publicidad digital es mucho más personalizada que la publicidad en televisión, tiene en cuenta los deseos y necesidades del usuario y al igual que en Tinder, conocer la localización del usuario se convierte en una ventaja para ofrecer productos cercanos a él.

Google Chrome ha anunciado en su blog Chromium, que a principios de 2018 bloqueará todos los anuncios que sean invasivos: Pop-ups (ventanas emergentes), anuncios que parpadeen rápidamente, vídeos o música con reproducción automática y anuncios que hagan esperar al usuario para ver el contenido.


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En televisión no existe ninguna herramienta para bloquear la publicidad que no nos interesa, pero cada día hay más hogares que disfrutan de una Smart TV, por tanto, “el Tinder de la publicidad” puede que esté más cerca de lo que pensamos.

La publicidad pretende enamorar al usuario, seducirlo, pero la única forma de hacer “Match” es que sea el público quien la elija.

Isa Palacios

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Apps a domicilio: Una nueva forma de alimentarse

Podemos observar cómo hoy en día vivimos en el mundo de las aplicaciones móviles, de las nuevas tecnologías, donde buscamos la comodidad de que todo nos resulte mucho más fácil. Estas aplicaciones móviles engloban todo tipo de campos desde el amor, la moda, el deporte, hasta la restauración. Pues bien, vamos a comentar el impacto de este tipo de aplicaciones en la comida a domicilio.

Desde que éramos pequeños recordamos a nuestros padres pedir comida a domicilio, pero, ¿es igual que ahora? Antes la comida a domicilio era sinónimo de comida rápida y se movía entre una escasa variedad de productos (pizzas, comida china, kebab…) pero hemos podido observar cómo esto está cambiando, debido al crecimiento de estas aplicaciones móviles, aplicaciones que te permite pedir cualquier tipo de comida, desde una pizza, una ensalada, una hamburguesa de tu restaurante favorito, incluso unos donuts y un café para tu desayuno.

Desde cualquier smartphone podemos acceder a la descarga de una aplicación que nos permita pedir comida a domicilio. Algunas de estas aplicaciones son: Just Eat, UberEat, Deliveroo, Glovo… Estas aplicaciones te dan la opción de elegir entre una infinita variedad de productos, en donde podemos realizar desde una búsqueda detallada de nuestro restaurante favorito hasta el tipo de comida que queremos consumir.

Si nos introducimos en estas aplicaciones podemos observar cómo no sólo forman parte de ellas grandes restaurantes sino que se están adhiriendo todo tipo de establecimientos, que han encontrado un nicho de mercado que explotar debido a su demanda. Este mercado es abastecido por las aplicaciones, en las que actúa de intermediario entre el cliente y el restaurante. Pero no todo es apuntarse: si no das un buen servicio esto te va a penalizar debido a que la experiencia no acaba con la entrega de la comida si no que el cliente puede opinar y valorar sobre los productos consumidos y la entrega de estos mismos, de esta manera podrá informar a futuros clientes de la experiencia de esta misma.

El crecimiento de estas aplicaciones va en aumento ya que podemos observar cómo la sociedad en la que vivimos cada día tiene menos tiempo para cocinar. El estrés, el ajetreo y las ocupaciones del día a día hacen que la sociedad elija estas aplicaciones como medio para comer. Aplicaciones que consiguen lo que buscas: comodidad, la comodidad de programar la hora de llegada de la comida a tu casa u oficina, pagar a través de las aplicaciones olvidándote del efectivo… Todo es más sencillo con estas aplicaciones.

Ignacio Leirado Arconada

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Mucho más que una definición

Convivimos cada día con millones de palabras que conocemos y que sabemos lo que significan, o eso creemos. Cada palabra tiene su propia definición o significado, lo que la define. Conocemos verbos, adverbios, adjetivos, sustantivos… Cada definición nos dice exactamente lo que una palabra significa, pero ¿y si las definiciones estuvieran equivocadas? Una palabra siempre muestra muchas más cosas de las que expresa su definición. Es aquí donde quiero hablar de la publicidad.

La publicidad según la Real Academia Española tiene dos significados:
1. Conjunto de medios que se emplean para divulgar o extender la noticia de las cosas o de los hechos
2. Divulgación de noticias o anuncios de carácter comercial para poder atraer a posibles compradores, clientes…
La publicidad no es sólo esto, ES MUCHO MÁS. El mundo de la publicidad te permite soñar, imaginar, crear…

Sus tres principales funciones son:
1. Dar a conocer un producto o servicio
2. Convencer al cliente de que necesita ese producto o servicio
3. Obtener beneficio de ese producto o servicio

¿De verdad creéis que la publicidad sólo consiste en eso?
El trabajo de un publicista es intentar mostrar algo de una manera totalmente diferente, original, entretenida, novedosa… Tratar de convencer al cliente de que ese producto es único en el mundo, que no hay nada mejor, y que su vida será mucho mejor si puede tenerlo junto a él. El beneficio no es sólo económico: la satisfacción de una buena campaña, la alegría de que tu producto haya triunfado, el orgullo de contar con un gran equipo…

La publicidad no es sólo crear, vender, ganar dinero y volver a empezar. LA PUBLICIDAD ES MUCHO MÁS.

Los 5 elementos principales de la publicidad son:
Emisor: Quien envía el mensaje
Receptor: Quien recibe el mensaje
Mensaje: Información que se quiere mandar
Objetivo: Lo que se quiere conseguir con el mensaje
Canal o medio: Lugar a través del cual se envía el mensaje

¿Dónde están la imaginación, la capacidad de crear, el trabajo en equipo, las noches en vela esperando encontrar una idea, las campañas que han fracasado, los productos que han triunfado? Si sólo hubiera 5 elementos la publicidad no sería posible.

Por eso lo más importante no es vender y ganar todo el dinero del mundo, sino dar a conocer tu producto, convencer al público de que ese producto es esencial es sus vidas y que te recuerden siempre y te guarden día tras día en sus hogares. No debemos aprender las definiciones al pie de la letra, sino vivirlas y darles nuestro propio significado.

Celia Haro Herrera

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